A quien le gusta escribir.
Reestructurando
Diario desvelado de un terapeuta en formacion
jueves, 5 de septiembre de 2024
Cartas
Apocalipsis
Imaginarse trabajar desde casa, es un impedimento, si me lo dices a mi, pero no lo es, si ponemos en contexto el trabajo a realizar y las personas implicadas, hay un cierto placer pusilánime en ir de la cama a la cafetera, de la cama al escritorio, de la cama a la tele, hay una especie de culpa capitalista y católica de lograr hacer que las cosas giren y rueden y uno, solo darse cuenta de que eres parte de la cuenta que gira y ya no se preocupa de sus gastos, de su dinero, de su itinerario, en esa solitaria rutina de ir a cagar y comer, nada más que dormir por el placer de hacerlo, con la sola preocupación de que se vaya la luz, si es que esta nublado, pero recuperarla si esta soleado, gracias a las celdas solares ultramax que compraste hace muchos años, y los cuales aun funcionan como por milagro, gracias al cableado que lograste instalar después de muchas pruebas y errores, y que lograron dar la capacidad para alimentar el refrigerador donde metes tus conservas y la caza de la noche, donde se agolpan los aromas cuando el sistema falla.
Mañanas
Entonces hemos vuelto, de nuevo a la novedad innata de la escritura sin papel, donde las ideas que se vuelven vaporosas, como los tamales, si, los tamales, que se van cocinando a temperaturas muy suaves, que se ven cada vez más apetecibles, pero que a veces nos decepcionan al tratar de entenderlas, como cuando la digestión se vuelve nefasta y es necesaria una dosis de antiacido.
Sueño de verano
Un abrazo al cielo, viejito.
La idea
miércoles, 27 de diciembre de 2023
Escribir es una cosa rara
martes, 28 de marzo de 2023
Mixes
Nos estacionamos cerca de una cancha de basquetbol, que fungía como sala de audiencias, sala de eventos, sala de usos múltiples, y además sitio de referencia único del pueblo, mi padre avizo a lo lejos a los parientes que aun le quedaban en ese lugar, pregunto por sus hermanos, sus tíos, sus sobrinos, algún local lo condujo. Pasamos por innumerables casas, en todas nos ofrecieron comida, trago y café, en todas hacíamos las mismas preguntas ¿ustedes son Vásquez? ¿conocen a Polo?.. Nunca contestaban a la primera, lo de siempre fue, les invitamos a nuestra casa, coman y beban, luego pueden seguir, no sin antes, ya tener en la puerta a los siguientes vecinos que estaban iniciando el mismo ritual, creo que fue por ahí de la quinta casa donde nos detuvimos un poco más, quizá porque mi padre ya había encontrado por fin a un familiar, o porque ya cansados no teníamos fuerza para seguir con el festín, ya era noche, y aun nos faltaba caminar un poco más, la casa familiar donde mi padre había nacido y crecido por algunos años, hasta los diez, si es que no me falla la memoria, que fue cuando en un acto de rebeldía a su estirpe decidió no terminar como sus hermanos, y huyo a la ciudad, comenzando su vagar por el mundo, esa casa, ya no existía, solo encontramos una casa donde un familiar lejano, quizá un sobrino, quizá un tío, no lo sabré nunca, nos ofreció quedarnos.
En unos camastros forrados de tela de sacos de maíz y con unas cobijas de feria donde el aroma de leña inundaba los rincones de esa casa, dormimos por esa noche, estaba oscuro, como oscurece en esas tierras, una oscuridad total a las ocho de la noche, el aullido de perros, o coyotes, o animales de la sierra se escuchaba en las montañas alejadas, un frió que se hacía cada vez más profundo conforme la noche se adentraba en los huesos, mis ropas de niño no soportaron la inclemencia, me fui a refugiar al carro, donde me arrope con todo lo que traíamos en la maleta, mi padre regreso a la casa del tío-sobrino-pariente.
Nunca conocí a mis tíos, a mis abuelos por parte de mi lado paterno tampoco, se de alguno que nos paso a visitar, del que se desprenden algunas anécdotas, aunque en mi vaga memoria, no puedo precisar quien era, supe de algún primo que vivía en USA, en especifico en el Bronx, pero no se más de él.
Ahora, después de tantos años lo volví a encontrar, por llamadas, por redes sociales, aun lo veo y por lo que me cuenta, tenemos cuentas saldadas, y veo que le ha ido muy bien y eso me da una alegría inmensa, me recuerda esos tiempos, cuando yo era un joven impetuoso también.
Mi padre lo apoyo en su carrera, y estuvo en su graduación, cuando salio de su universidad, eso le recrimine algún día a mi padre, pero fue más por una cuestión de ego, ya que mi padre si fue a mi graduación, aunque ya no a mi titulación, que fue un año después, pero para esas fechas nuestra relación ya había decaído un montón.
Quizá por eso cuando volteo a ver esas tierras, que he visitado poco, pero que recuerdo mucho, siempre es un recuerdo agridulce, fuimos pocas veces, ya que el camino en aquellos tiempos era tortuoso y muy accidentado, aun recuerdo que en algún punto del camino, las lluvias habían excavado una especie de río en medio de la terraceria, donde los surcos profundos casi imposibilitaban seguir nuestro camino, pero empujando el carro y encontrando la manera de apuntalar las llantas, pudimos sortear el obstáculo, aunque claro, con el debido raspón a la carrocería y golpes en nuestra humanidad, hicieron más ameno el viaje.
El agua también es tema de importancia, aunque Javier me ha dicho que ya todo ha cambiado muchísimo desde entonces, tanto en el agua como en la infraestructura carretera.
En aquella ocasión, para tener agua teníamos que caminar algunas horas hasta un nacimiento de agua, que la montaña decidía no fuera cerca de la comunidad, y teníamos que pasar por los acantilados, y la terracería, el caminar comenzaba desde muy temprano, aun oscuro, y caminábamos con ayuda de alguna linterna que uno de mis primos llevaba, los caminos eran pequeñas veredas en las laderas de la montaña, donde el barro humedecido era lo más peligroso, aun más que las culebras que había por montones, aderezando el recorrido mis primos siempre tenían sus muy propias anécdotas de fantasmas y monstruos que nos iban contando para sazonar el viaje, cuando la luz nos permitía ver un poco más, solo podíamos ver a nuestro primo por delante, muchas veces esperándonos, ya que la neblina no nos dejaba avistar mucho, y que bueno, ya que eso ocultaba los precipicios por donde íbamos pasando, y lo pudimos constatar cuando por algún error resbalamos, tanto mis hermanos como yo terminamos en el fondo de un pequeño barranquito, tuvimos suerte, me dijo mi primo, los que han caído por ahí ya no regresan, o al menos no regresan bien, claro por si hacía falta la aclaración.
Una vida hasta cierto punto sencilla, si me lo preguntan, quizá en mi vejez me vaya a enclaustrar a una de estas comunidades, no me parece mal acabar ahí mis días, en medio de esas nubes hermosas, de ese café delicioso, de ese ruido en medio de la montaña cuando hay festividad, con el aroma de aire puro que solo puedes obtener en esas montañas eternas, donde los ancestros de los mixes huyeron para sobrevivir, montañas a las que se adaptaron sobremanera pero de la que después sus hijos también quisieron huir, sin saber, tal vez, de la riqueza que tenían, la nación de los nunca conquistados, como se les conoce.
Cartas
A quien le gusta escribir. Pense en dedicarte algunas lineas, después de todo, sabemos perfectamente que somos dos extraños, no es raro pues...
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Es curioso como toman forma las ideas, hasta no verlas plasmadas en un lienzo en blanco podemos acceder a su tenebroso territorio, las ideas...
